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Ellas dijeron sí a la vida

publicado a la‎(s)‎ 15 mar. 2012 9:05 por Administrador de dominio

Presionadas para abortar en su trabajo, por su familia e incluso por los médicos, recibieron apoyo a tiempo y optaron por seguir adelante con el embarazo. Hoy son madres orgullosas


ABC.ES 12 DE MARZO DE 2012 - Ni la ley de supuestos ni la de plazos han variado el número de abortos que se realizan cada año en España. En 2010 se practicaron 113.031 interrupciones voluntarias del embarazo (IVE), un 1,3% más que el año anterior. La entrada en vigor de la reforma socialista de la ley —en julio de 2010— además de instaurar el aborto como «un derecho de la mujer» blanqueó «el coladero legal» en el que se había convertido la normativa anterior. Las últimas cifras del Ministerio de Sanidad hablan por sí solas. Mientras entre enero y julio de 2010, el 50,07% de las mujeres que se sometieron a un aborto lo hicieron por «riesgo de su propia salud», en el segundo semestre —con la ley socialista— el argumento más citado en los formularios que se entregan en las clínicas donde se realizan los IVE fue «por petición de la mujer» (42,8%).

Ante esta realidad, la protección de la maternidad, anunciada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, como principio rector de la nueva legislación parece encaminada a dar en la diana del problema del aborto en España. Así lo ven las asociaciones provida, aún temerosas de lanzar las campanas al vuelo ante la falta de precisiones del proyecto del PP sobre la reforma del aborto. «Partiendo de la base de que ninguna normativa puede legitimar la muerte de un inocente, introducir en la ley el derecho a la maternidad puede ser un paso histórico y fundamental si lo que se busca es reducir verdaderamente el número de abortos», asegura el presidente de Red Madre, Antonio Torres. Y es que la experiencia diaria de las asociaciones que trabajan a pie de calle con este drama es que ocho de cada diez embarazadas que reciben ayuda —ya sea psicológica, laboral o económica— desisten de la idea de abortar.

«El embarazo no deseado es un elemento diferenciador dentro de la situación de vulnerabilidad que ya supone de por sí el embarazo para cualquier mujer», apunta Yolanda Melul, directora de Relaciones Institucionales de la Fundación Madrina, cuyo último estudio concluye que una de cada diez mujeres sufre mobbing materno-laboral. Para estas mujeres que atraviesan un embarazo no deseado, «la mayoría adolescentes, poder acudir a una institución que te va a dar apoyo de todo tipo es determinante para seguir adelante con su gestación».


Sin protocolos

Sin embargo, muchas mujeres llegan a las puertas de las clínicas abortistas sin conocer otras posibles alternativas, ya que «no hay protocolos» de información y asesoramiento, explica la directora del Centro de Apoyo a la Mujer Embarazada-Adevida, Rosa Arregui. «Muchas veces en el centro de salud o en los servicios sociales, dependiendo de quién te toque, te envían directamente a abortar si ven que tienes una condición precaria o te encuentras en una situación de vulnerabilidad», apunta. De hecho, el Ministerio de Sanidad, a través de los formularios que completan las mujeres en los centros abortistas, no recoge datos sobre si éstas han recibido suficiente información sobre otras opciones o instituciones de ayuda antes de abortar.

Todos los expertos coinciden en que «ofrecer a las mujeres alternativas al aborto y darles el apoyo necesario para que puedan continuar con el embarazo es fundamental». La realidad habla por sí sola. «Ninguna de las mujeres que hemos ayudado en Red Madre —apunta Torres— se ha arrepentido de haber tenido a sus hijos».


«Mi madre me presionaba para que abortara»

Ángela y Sergio ya no se imaginan la vida sin sus gemelas que acaban de cumplir nueve meses. El inicio de esta historia sin embargo no fue muy feliz. Cuando la madre de Ángela se enteró de que estaba embarazada le dio la espalda y más tarde lo hizo la cadena de grandes almacenes para la que trabajaba. «Cada vez que pienso que podríamos haber abortado no puedo coger a las niñas», afirma Sergio, su pareja.
Los tiempos no son nada fáciles y menos para estos jóvenes españoles que a pesar de no tener trabajo ni casa propia disfrutan de haber tomado «la decisión correcta» gracias al apoyo de Red Madre. «Mi madre solo quería que abortara, sentía mucha presión. Por eso para nosotros Red Madre se ha convertido en nuestra familia. Encontrar apoyo es fundamental para seguir adelante», afirma Ángela. Además de facilitarles apoyo psicológico ahora les ayuda con todo el equipamiento que requieren los recién nacidos, les ayudan con la alimentación, los pañales, etc. «Nos ayudan en todo, se están portando muy bien con nosotros».

«Me sentía muy acorralada»

Manuel llegó a este mundo con apenas seis meses de gestación. Fue un milagro, como dice Patricia, su madre. Con 41 años esta mujer llegó de Colombia con un trabajo de auxiliar de enfermería en una clínica privada de Madrid. Después de quedarse embarazada perdió a su pareja y luego también el empleo. «Me empezaron a tratar como si tuviera lepra. Me pusieron a recoger el comedor». Como su embarazo era de riesgo, los médicos le aconsejaron abortar. «Me sentía tan acorralada que me puse a buscar ayuda en internet». Así dio con Red Madre. Incluso algunas de sus voluntarias le acompañaron durante el nacimiento de su hijo. Luego le ayudaron a conseguir un trabajo en una casa de familia, a donde ahora acude con su pequeño.

«Nunca me he arrepentido de tener a mis hijos»

Fabi es paraguaya y tiene 23 años. Sara, de tres meses, es su tercera hija. Cuando estaba embarazada de ocho meses tuvo que dejar su trabajo de interna porque ya no podía hacer las tareas de la casa. Sin derecho a la baja por maternidad, Fabi tuvo que arreglárselas para seguir adelante. Por suerte contaba con la ayuda de su marido. Una amiga le habló de Red Madre y desde entonces le ayudan con los pañales, los cereales y la leche. «Si no hubiera recibido apoyo me hubiera pensado abortar», afirma esta joven, que vive en primera persona las grandes dificultades que tienen las mujeres con hijos pequeños para conseguir trabajo. Pese a todo afirma: «Nunca me he arrepentido de tener a mis hijos».

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